viernes, 29 de abril de 2016

Le retiran la amarilla a Danilo

Danilo salió campante y le retiraron el cartón amarillo que era de Casemiro.

Y esque el árbitro central del partido frente al Villarreal, le mostró la amonestación al confundirle con su compañero, quien efectivamente había cometido la falta sancionada.

las pruebas que el Real Madrid entregó al Comité de Competición de la LigaBBVA en la apelación demostró el error y la tarjeta no se contabiliza oficialmente.

jueves, 28 de abril de 2016

Qué importa más: la Champions del Madrid o la Liga del Barça?


El Madrid iba de capa caída hasta que ganó en el Camp Nou . Jugó a no perder, e incluso a no encajar muchos goles, y terminó cantando victoria: 1-2. Lo vio tan fácil el Barça que se equivocó en el diseño del partido: dejó correr el tiempo, hizo un gol como quien no quiere la cosa y cuando se lo empataron pensó que no le costaría mucho volver a marcar las diferencias; un error de cálculo, porque entonces los azulgrana se desorganizó y favorecieron el desarrollo del Madrid. El final del enfrentamiento pedía paciencia y el Barça perdió el tino, los puntos y, con el tiempo, el norte, hasta quedar eliminado de la Champions.

La derrota azulgrana contra el Atlético estimuló especialmente el Madrid. Nunca se había visto que el club de Florentino fuese tan a favor del equipo de Simeone. El Madrid tenía pánico de que el Barça pudiera ganar la Copa de Europa. Ninguna derrota más dolorosa en el currículo de los madridistas en los últimos tiempos que la protagonizada por el equipo de Messi en abril de 2011. Los seguidores pueden tolerar perder la Liga e incluso aplaudir Ronaldinho. No aceptan, en cambio, ser eliminados en la competición que consideran suya: la Champions. Y el Barça ha ganado cuatro de sus cinco trofeos en los últimos 10 años.

Esta temporada también temía el Madrid que volviera a triunfar el Barça. Así es que la derrota azulgrana con el Atlético fue liberadora para el equipo de Zidane. Ha mejorado el juego, el entrenador ha encontrado la alineación y el equipo ha pasado a convertirse en uno de los candidatos a ganado la Copa de Europa. Las consecuencias del clásico suelen ser trascendentes para los dos equipos: la subida del Madrid contrasta con la bajada del Barça. Ahora son los culés los que piden por encima de todo que el club de Florentino no gane la Copa de Europa. No se sabe aún qué pasará con el City. Ni tampoco cómo quedará la otra semifinal Atlético-Bayern de Múnich.

Los barcelonistas se contagian por si Guardiola. El técnico catalán parece despertar más unanimidad en el Camp Nou como antídoto del Madrid que como símbolo del propio Barça. Hay gente azulgrana que no le perdona su salida del club y al que no le gusta su manera de hacer y de ser, mal visto también por algunos directivos desde los tiempos de la presidencia de Rosell. Nadie tiene más ganas de ganar el trofeo que el propio Guardiola. Su trayectoria en el Bayern ha estado condicionada precisamente porque llegó a un equipo que acababa de ganar el triplete con Heynckes. Y nadie olvida que el próximo año será el técnico del ahora semifinalista City.

No hay que olvidar también que una de las derrotas más dolorosas de Guardiola con el Bayern fue la que sufrió hace dos temporadas contra el Madrid. Entonces se maldijo por no haber sido fiel a sus principios futbolísticos, para no hacer lo que sentía, como de alguna manera ya le pasó cuando se enfrentó con el Inter de Mourinho. Guardiola no suele buscar culpables cuando pierde, sino que asume las consecuencias y saca conclusiones de cara a la temporada siguiente, cosa que ahora no pasará porque se va a Manchester. La Champions de este año es pues un punto final para Guardiola.

Los aficionados del Barça no quieren que Ramos levante la Copa en Milán. Y esta espera es especialmente pesada en la Liga. Los partidos se hacen largos, cuesta superar las jornadas, y se ha pasado de la alegría al miedo, todo el mundo pendiente de que Suárez vaya haciendo goles, que a Messi no le pase nada y que Neymar despierte en algunas de las citas pendientes con el Betis, el Espanyol y el Granada. El entrenador se deja llevar por la rutina del tridente y ahora la junta habla del doblete después de llenarse la boca con el triplete, cuando parece que sería más oportuno pedir de momento que el sábado se gane el Villamarín.

Hay una sensación de inmovilismo, de estar todos parado, pendientes de que no pase nada malo, ni en la Liga ni después en la final de Copa. El barcelonismo no le ha ido muy bien cuando ha sido más espectador que protagonista y se ha dejado llevar por la inercia, sobre todo en el Camp Nou. Hay síntomas preocupantes que invitan a reflexionar seriamente en el estadio y el Palau. El club pierde peso en Europa, en las pistas, en el campo y también en los despachos, como se está viendo en los patrocinadores, por más que luzca la maqueta del nuevo Camp Nou. La virtualidad no debería servir para disimular la realidad y la parálisis en el Barça.

Los lectores, que son muy sabios, me hacen llegar reflexiones diversas sobre el momento del Barça, ahora que hay tanta gente pendiente de que su equipo gane la Liga como que el Madrid pierda la Champions, sea contra quien sea, se llame City, Bayern o Atlético. No puedo dejar de elegir la del amigo Roman, que me recomienda que ponga aquella canción de Loquillo, Cruzando el Paraíso , después de que también hayan eliminado de Europa el Barça de baloncesto: "Nada permanece / todo se desvanece / sé que no puedo quejarme / trataré de no engañarme / simple cuestión de tiempo / legar al precipicio ".